Masivo aumento de caza ilegal amenaza a la iconica vicuña de Sudamerica

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Corsino Huallata Ibarra ayudaba a sus padres a reunir sus llamas en el campo boliviano cuando lo asustó el sonido de unos disparos. Miró hacia el horizonte y varios movimientos a la distancia llamaron su atención. Podía distinguir varias vicuñas, animales muy similares a la alpaca pero que a diferencia de estas poseen una de las lanas más caras del mundo, que al parecer huían.

Ibarra es profesor de veterinaria en la Universidad Pública de El Alto en La Paz, y sabía bien lo que significaban esos disparos. A lo largo del altiplano andino, las vicuñas son especies protegidas, sin embargo, están siendo buscadas por cazadores furtivos que dejan atrás un camino de animales muertos, despellejados desde sus cabezas para abajo.

“Cada disparo que se escucha en el altiplano significa que se están cazando vicuñas”, dice Ibarra. También los cazadores furtivos no dudan en apuntar sus armas a cualquier humano que trate de detenerlos. En enero pasado, dos carabineros (policías chilenos) fueron asesinados en la frontera con Perú cuando trataron de detener a unos traficantes de vicuñas. Ese mismo mes Ephraim Mamani Arevillca, un ecologista estatal y amigo de Ibarra, fue encontrado muerto. “En Bolivia, él era el único funcionario gubernamental que luchaba de frente en contra los cazadores de vicuñas”, añade Ibarra. Se presume que unos cazadores furtivos son los culpables de la muerte de Arevillca, sin embargo, nunca se detuvo a los responsables.

Las vicuñas se juntan en un rebaño y son capturadas en la comunidad de Villazón. Foto de Daniel Maydana
Las vicuñas se juntan en un rebaño y son capturadas en la comunidad de Villazón. Foto de Daniel Maydana

 

Pese al peligro, Ibarra se subió a su moto luego de escuchar los disparos y se dirigió al lugar donde él había visto a las vicuñas alarmadas. Mientras se acercaba, vio a dos hombres arrodillados al lado de un animal mientras le quitaban su piel cubierta en sangre. Los cazadores al ver Ibarra, abandonaron su labor y escaparon en sus motos. Ibarra los persiguió y logró acercarse, pero uno de los cazadores se detuvo y brincó hacia la carretera. El otro apuntó hacia Ibarra con su arma.

 “Tuve que tirar al suelo mi moto y correr en zigzag para evitar ser cazado por esos furtivos, estoy seguro de que si me enfrentaba e ellos, me hubieran disparado”, explica.

La caza furtiva de vicuñas ha aumentado recientemente,  esto es un hecho conocido entre los ecologistas que trabajan en los hábitats de esta especie en Bolivia, Chile, Argentina y Perú. La caza furtiva crece para abastecer la demanda de la industria de la moda.

Más de 5.000 vicuñas se han encontrado muertas en los últimos cinco años, Benito González, un zoólogo de la Universidad de Chile y presidente del Grupo Especial de Camélidos Sudamericanos de la Unión por la Conservación de la Naturaleza, afirma que las vicuñas viven en áreas que son muy difíciles de patrullar, lo que significa que los datos sobre la caza furtiva son tan solo “la punta del iceberg”.

En el resto del mundo se conoce muy poco sobre esta dura realidad, ya que la gente ve a las vicuñas como un ejemplo exitoso de conservación

La fibra se extrae del cuerpo de las vicuñas sin causarles daño. Foto de Daniel Maydana.
La fibra se extrae del cuerpo de las vicuñas sin causarles daño. Foto de Daniel Maydana.

 

Hace siglos, los incas extraían la fibra valiosa de las vicuñas afeitándolas sin causarles daño y ellos consideraban a las vicuñas animales sagrados. La ropa suave y abrigadora que salía de la lana de vicuñas era reservada para los gobernantes, y quienes incumplieran esa ley pagaban con la muerte.  Cuando llegaron los españoles, estos también quedaron encantados con las fibras, sin embargo siguieron su modelo brutal de conquista del Imperio Inca en el siglo XVI y terminaban por asesinar a las vicuñas para extraer su lana. Aquel método de extracción se mantuvo hasta los años 60’s, cuando solo quedaban 10.000 vicuñas.

Al darse cuenta que la especie se encontraba en peligro inminente de extinción, los ecologistas  y gobiernos de los países donde habitan las vicuñas empezaron a buscar formas de salvarlas, protegiendo los animales y prohibiendo el comercio de su lana. En los años 90’s y a principios del 2000, estos gobiernos introdujeron programas que buscaban revivir las antiguas tradiciones: introduciendo esfuerzos comunitarios para manejar las poblaciones de vicuñas y extraer su lana de manera sostenible e inofensiva.

 

Miembros de la comunidad limpian las lanas de las vicuñas. Foto de Daniel Maydana.
Miembros de la comunidad limpian las lanas de las vicuñas. Foto de Daniel Maydana.

En un principio el plan parecía funcionar, los habitantes trabajaban en conjunto para extraer la lana, la cual usaban para hacer artesanías o la vendían a compañías textiles en Italia, Escocia y Japón. “El programa comenzó muy bien, pero luego de 15 años se descubrió una serie de problemas fundamentales”, asegura Cristián Bonacic, profesor de visita en la Universidad de Wisconsin, Madison y radicado en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Apenas se estableció un mercado legal de la lana de vicuña, se abrió la posibilidad de que surgiera un mercado ilegal paralelo. Cuando creció la caza furtiva, algunas comunidades renunciaron a extraer la lana de las vicuñas de forma sostenible luego de recibir amenazas por parte de los cazadores. Otros, incluyendo a los agricultores de quínoa en Bolivia, ven a las vicuñas como una peste que amenaza a sus cultivos, y hacen la vista gorda ante la caza furtiva.

Otro problema es que existen pocos incentivos para quienes son fieles a los métodos sostenibles. Las comunidades que trabajan directamente con las vicuñas, muchos eran de baja situación económica y reciben pocas ganancias por su esfuerzo;  Daniel Elias Maydana, un asesor técnico de la Asociación Nacional de Productores de Fibra de Vicuña en Bolivia y el norte de Argentina, dice “(ellos reciben) el pedazo más pequeño del pastel” y agrega: “El dinero que obtienen por los manejos de vicuñas es considerable, pero claramente no es suficiente para ayudar a las familias a salir de la pobreza.”

Por ejemplo, en el 2014 Perú exportó 10 toneladas de fibra de vicuñas a Italia, debido a esto todas las comunidades peruanas recibieron un total de $250.000 dólares. “Es un monto ridículamente pequeño”, explica Bonacic. “Un abrigo de solo dos kilos de lana puede costar 50.000 dólares”, asegura. Él explica que las ganancias de la industria de la moda por cinco piezas de ropa podrían equivaler a las ganancias anuales de todas las comunidades productoras de lana de vicuña. Los cifras de las ganancias comunitarias a menudo pueden variar, Maydana afirma que 10 toneladas de fibra puede generar alrededor de 3.5 millones de dólares.

Los habitantes de la ciudad de Oruro venden de forma legal la fibra de la vicuña. Foto de Daniel Maydana.
Los habitantes de la ciudad de Oruro venden de forma legal la fibra de la vicuña. Foto de Daniel Maydana.

 

Esta inequidad productor – vendedor para la lana de vicuña legalmente vendida también se extiende a otras naciones sudamericanas. Bonacic dijo: “No podría considerar a las vicuñas como un buen ejemplo de negocio justo”. Sin embargo, las personas saben bien cuánto vale la fibra de la vicuña, lo que incrementa las posibilidades de que se convierta en un mercado ilegal.

Gabriela Lichtenstein, investigadora independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) dijo que: “Como reciben poco apoyo e incentivos para desarrollar los usos legales de la vicuña, a veces existen más ganancias para ellos en el mercado ilegal”.

Una especie de menor importancia, ¿cazada hasta la extinción?

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se considera a las vicuñas como las especies de “menor importancia”, sin embargo, gran parte de los expertos concuerdan en que hay motivos para preocuparse. En la actualidad la población de vicuñas rodea los 400.000 a 500.000 especies. La cantidad de vicuñas se mantiene o,  como en el caso de Chile, esta ha disminuido en las dos últimas décadas.

“Es verdad que su población es grande, pero es inferior a los 7 u 8 millones que deberían existir” Bonacic agrega. “Creo firmemente que si la caza furtiva aumenta, algunos animales podrían extinguirse”.

Una experta clasifica la lana de la vicuña. Foto de Daniel Maydana.

Los expertos todavía tienen dificultad en descubrir detalles básicos como: las recientes matanzas de animales, información de quién es el culpable, donde termina la fibra y los productos de vicuña ilegales, y si eso debe preocupar a los ecologistas.

Es probable que quienes viven en la ciudad dirijan su atención hacia la caza ilegal como una forma de ingreso extra. En otros casos, se cree que los responsables serían los grupos de cazadores, los que se relacionan con el tráfico de cocaína.

Obdulio Menghi, presidente de la Fundación Biodiversidad- Argentina, dijo: “En Argentina hay grupos de narcotraficantes que provienen de Bolivia y que costean el viaje con fibra de las vicuñas”. Además agrega que: “Es difícil saber qué tan serios y peligrosos se han convertido estos grupos”. “Pero el tráfico de drogas va en aumento en el país”.

Los productos finales que se realizan después de la matanza son fáciles de conseguir. En 2012 se llevó a cabo un estudio de mercado en El Alto, Bolivia. Ibarra calculó que 166 comerciantes vendían de forma ilegal 365 kilos de fibra de vicuña procesada y no procesada, además de 345 kilos de frazadas de vicuña, gran cantidad de bufandas, corbatas y pañoletas. 1 kilo de fibra de vicuña se vende por 250 dólares,  que equivale a la mitad del precio de lo que cuesta la lana de oveja, pero como señaló Menghi: “Puedo asegurar que 250 dólares es mucho dinero para estas personas”.

Mercado global para el tráfico de vicuña

Existe cada vez más evidencia de que el tráfico de vicuñas se extiende más allá de los países de origen. A principios de mes, Menghi descubrió que se vendían ponchos de vicuña de forma ilegal (lo descubrió por el color café oscuro) en un mercado abierto en Ginebra y encontró productos similares en Reino Unido y Francia.

Vicuñas al alba de la cordillera de Apolobamba, Bolivia. Foto de Daniel Maydana.
Vicuñas al alba de la cordillera de Apolobamba, Bolivia. Foto de Daniel Maydana.

 

Durante el mes de junio, el diario Los Angeles Times publicó un artículo llamado “China como destino para la lana de vicuña”. Hasta ahora, no se ha establecido conexión oficial, aunque el mercado de artículos hechos con la fibra de la lana sigue en aumento. En el idioma chino se le conoce como “el caballo camello”.

En 2013 Loro Piana, el diseñador de lujo, abrió una gran tienda en Beijing y realizó una exposición de vicuñas; esta no solo resaltó la singularidad del animal sino que también destacó los esfuerzos de conservación de la compañía. A principios de este año otra marca italiana, Piacenza, comenzó a colaborar con la compañía textil Zhejiang Shenzhou Wool para dársela a conocer a sus clientes.

Menghi dijo: “No hay evidencia aún de mercado ilegal de la vicuña en China, pero lo sospecho”. “Al igual que en el mercado de los cuernos de rinoceronte, se cree que hay personas involucradas que tienen conexiones a otros mercados, lejos de los países de origen de las vicuñas”.

Por muchas razones, detener la matanza sigue siendo un desafío. Los cazadores furtivos escapan fácilmente de ser capturados en el gran terreno andino y los policías saben que es riesgoso perseguirlos. Carlos Muñoz, Capitán de la Brigada de Investigadores de Delitos contra el Medioambiente y Patrimonio Cultural de Chile (Bidema), dice: “Los cazadores ilegales podrían llevar armas que están prohibidas y que son más potentes que las que utiliza la policía.”

Un rebaño de vicuñas capturadas en Pulario. Foto de Daniel Maydana.
Un rebaño de vicuñas capturadas en Pulario. Foto de Daniel Maydana.

 

Para los cazadores es fácil realizar el contrabando, ya que las fronteras se pueden traspasar. Los agentes de aduana se toman su tiempo al realizar las inspecciones y tienen dificultades para distinguir los productos que provienen de la fibra de las llamas, alpacas y vicuñas.

Si se captura al criminal, los juicios para procesarlos son negligentes. En Bolivia, los crímenes relacionados a las vicuñas se demoran 3 años máximo, sin embargo, los delincuentes casi siempre son absueltos, mientras que la ley chilena no hace diferencias entre matar una vicuña o a un ratón y la cantidad tampoco influye en las condenas. Muñoz dice que: “En vez de desalentar el comercio de animales, las leyes actuales lo favorecen”. “Es un delito que necesita un poco o nada de inversión, pero del cual se obtienen altas ganancias y bajas sanciones.”

Los ecologistas exigen soluciones. En septiembre, Chile realizó una reunión  sobre el Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña; junta en la que Perú, Bolivia, Argentina y Chile incluido Ecuador  son integrantes, ya que todos tienen una pequeña población de vicuñas. Las discusiones se centraron en métodos para enfrentar el tráfico, se planea establecer una base de datos  para rastrear a los cazadores furtivos de vicuñas a lo largo de los países miembros, y por último mejorar técnicas para aumentar el rastreo de productos y fibra de vicuña en el mercado internacional.

 

Miembros de la comunidad de Apolobamba. Los traficantes les roban su sustento. Foto de Daniel Maydana.
Miembros de la comunidad de Apolobamba. Los traficantes les roban su sustento. Foto de Daniel Maydana.

 

“Los países ahora están aceptando que este problema es real y que es una gran amenaza para las especies” González agrega. “Es un gran paso.” De a poco este problema obtiene apoyo internacional. En junio, el Programa de Asistencia Técnica Internacional del Departamento del Interior de los Estados Unidos llevó a una delegación chilena a Ashland, Oregón, para capacitarlos en el Laboratorio Forense Clark R. Bavin del Servicio Nacional de Pesca y Vida Silvestre con métodos que se podrían utilizar para investigar los casos de caza de vicuñas.

Otro taller se planea hacer en diciembre en Chile y está abierto para personas de otros países donde habitan las vicuñas. A principios de este mes, Menghi discutió con la Interpol en Europa acerca del tráfico de la vicuña, con el objetivo de descubrir las redes internacionales delictivas que él cree que están detrás de al menos alguno de los comercios ilegales.

“Comencé a trabajar con las vicuñas en la década de los 80’s y este es un proyecto del que estoy muy orgulloso”, comentó Menghi. “Es muy triste para mí ver cambios en la región que nací y envejezco. Sin embargo, haré todo lo que pueda para así reestablecer un programa con una buena administración que existió en el pasado”.

 

Una madre vicuña y su cría en Apolobamba. Foto de Daniel Maydana.
Una madre vicuña y su cría en Apolobamba. Foto de Daniel Maydana.

 

 

 

 

El futuro de las vicuñas se ha complicado producto del tráfico. Se necesita una respuesta local, nacional e internacional para detener el mercado ilegal.
El futuro de las vicuñas se ha complicado producto del tráfico. Se necesita una respuesta local, nacional e internacional para detener el mercado ilegal.

 

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